Indonesia ha sido lugar de colonizaciones. Primero llegaron los comerciantes musulmanes camino de China e introdujeron el Islam. Después los afamados cristianos marineros Portugueses que fueron expulsados por los Holandeses mejor armados y resueltos pretendiendo monopolizar el comercio con Asia. Tras siglos de sumisión surgieron los primeros nacionalistas, precisamente con la llegada de la flexibilidad holandesa al darse cuenta de los problemas y necesidades del pueblo indonesio. Con la rendición de Japón que dio por concluida la II Guerra Mundial llegó la declaración de independencia de Indonesia. La historia de este país es un vaivén de inmigrantes e inversores, de exterminios y reconciliaciones, de contratos y traiciones, de vencedores y vencidos. Pero lo más sorprendente es cómo más de diecisiete mil islas, con sus 739 lenguas y culturas diferentes, se convirtieron en nación. De esto hace menos de un siglo.
En la actualidad su población se estima alrededor de los 250 millones de personas siendo la cuarta nación más poblada del mundo. La religión predominante es el islam seguida del cristianismo, el hinduismo y el budismo.
La capital de este país-república es Yakarta. Está situada en una isla que recibe el nombre de Java, donde se concentra la mayoría de la población. Se trata de una de las mayores megalópolis del mundo donde el cemento recorre casi la totalidad de las decenas de kilómetros que la contienen. Es muy difícil enamorarse de Yakarta. Nada de parques, nada de espacios abiertos. Las chabolas sobreviven entre los rascacielos quedando tejidos por un hilo de coches y motos infinito. Esto es un grave problema. Atascos eternos, conductores locos, motoristas más locos, contaminación y caos entre hoteles de lujo, rascacielos y centros comerciales inmensos. Aquí hay mucho dinero y muy poco repartido. Como dato curioso y del que las gentes del lugar se sienten orgullosas es que Barak Obama, el presidente de EEUU, residió y acudió a un escuela estatal durante 4 años en la capital indonesa.
No he tenido mucho tiempo de experimentar aún la ciudad, pronto podré contar mi visión al respecto. Las medidas de seguridad aquí son excepcionales. Hay perímetros de seguridad en torno a los rascacielos de oficina y los hoteles. Para que os hagáis un idea estos consisten en control anti-bombas del vehículo para acceder al perímetro controlado y una vez dentro, para entrar al edificio, hay que pasar un control como el de los aeropuertos en el que tu maletín es escaneado y tú pasas el control anti-metales pertinente. Son medidas consecuentes después de recientes atentados terroristas islámicos contra intereses extranjeros en el país.
Todos los días de camino a la oficina me echo las manos a la cabeza dos o tres veces y no está lejos. Hoy, por ejemplo, nada más salir a la carretera que va junto a unas vías de tren nos hemos cruzado un tren con la gente que viene desde el extraradio a la ciudad y cuando me estaba fijando en su aspecto ruinoso, veo que no tiene puertas ni ventanas, que está abarrotado de viajeros y que decenas de cuerpos extremadamente delgados viajan agazapados en el techo. Si, habéis leido bien, en el techo... Esta reacción de incredulidad es normal para los que venimos de otros mundos en los que a la vida se le da muchas más importancia.
El clima es ecuatorial; caluroso y extremadamente húmedo. A los pocos metros de paseo la camisa te abraza y la gota te cae por la frente.
Me ha llamado la atención algunos detalles importantes que cuidar para conservar las buenas formas, es decir, todo aquello que te van diciendo tus padres desde que andar ya no lo consideran algo excepcional hasta que te tan por imposible. Nunca debe entregarse algo a alguien solo con una mano, para mostrar respeto conviene usar ambas. Estar de pie con los brazos en jarra se considera agresivo, y sentarse con las puntas de los pies hacia alguien es una falta de respeto. Yo, como las cruzo como las mujeres no tengo problema con este último punto, pero los otros dos me están costando un poco más. Aún así en los centros turísticos como hoteles y centros comerciales todas estas formas se ven extrañas pero se toleran.
Me despido, lihat anda segera! (hasta pronto)

Estamos deseando conocer este apasionante lugar a través de tus ojos inteligentes y de tu estupenda pluma ¡Cuidate mucho! Besos y abrazos...
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